Hoy no era un día cualquiera, era un viernes, el último viernes de mayo, cinco meses del año que ya pasaron, qué pena!, me gustan los años con números impares. También es el cumple de mi amiga Ana, quería darle un beso grande pero tuve que conformarme con mandárselo por facebook. A ella le gusta celebrar los cumpleaños, como a mí.
Salí corriendo de casa, hice fuerza para que el ascensor bajara más rápido los nueve pisos, en vano, claro. Y continué corriendo sin cumplir la promesa que me hice hace tiempo de no correr ningún ómnibus ni ninguna escalera que me lleva al metro porque en tres minutos pasará otro y nadie muere por esperar tres minutos más. Solo que me olvido de eso más seguido de lo que me gustaría, sigo corriendo y sigo siendo yo quien espera porque como todas las veces… llegué primero!
Llegar primero a todos lados es una de las razones por las cuales decidí escribir este blog… tener algo que hacer mientras espero. Aunque llegar primero en este café no es ningún sacrificio, que lindo es este lugar!! Detalles por donde mires, simplicidad y clase en cada rinconcito. Hoy me duele mucho la garganta y decido cambiar el café por un té. Las opciones fueron: Despertar, Bem estar, e fruta flor. Confieso que aunque Bem estar me sedujo profundamente, no me animé con ninguno.. preferí te verde, bien conocido por mí que vivo haciendo dietas y ese debe ser el té que más he tomado en mi vida!.
Finalmente quien espero llegó y entre los diez pasos que lo separan de mi, hay cinco personas que también lo esperan. No, no estaba esperando ninguna estrella de la tele, pero el es un poco famoso.
Hoy aprendí una cosa interesante: que quien esperas haya llegado al lugar de encuentro, no te garantiza que valorará el tiempo que estuviste esperando ni las veces que ensayaste frente al espejo lo que le dirías… No es preciso decir las veces que lamenté haber salido de casa corriendo, bajar de dos en dos los escalones del metro, y hacerme más un hematoma en la pierna por haberme llevado por delante la catraca.
El tiempo pasa, pido un agua sin gas y sin hielo, y continúo esperando… medio atenta a mis pensamientos y más atenta a lo que me rodea. Casi todos beben lo mismo y comen parecido, pienso que no sea por falta de opciones, ya que la carta es variada, rica en nutrientes y nombres bonitos. Observo que así como generalmente quien usa camisa y pantalón de vestir toma café expreso, la gente que viste zapato sin taco, pantalón suelto y pañuelo en el cuello… come parecido. Me miro, me veo, también estoy usando pañuelo en el cuello, pantalón suelto y zapato sin taco...
Finalmente llegó el momento… de él disponerse a hablar conmigo? No, de pedir un “café con edulcorante, por favor”.
